Y la respuesta más lógica es que los niños, como los adultos, también lo pasan mal con una temperatura de 35 o 40 grados. Lo ideal es que procuremos que el bebé esté en un ambiente con una temperatura aproximada de 25 grados.

Por eso, si mantenemos el termostato a una temperatura moderada, el aire acondicionado es una

buena opción siempre y cuando se tomen algunas precauciones.

No debemos colocar al bebé expuesto directamente al flujo de aire del aparato.

Existen aparatos, como los que instalamos, que eliminan la humedad hasta el grado optimo, entre

50%-70%, para no resecar el ambiente.

Si tienes un aire acondicionado instalado en la habitación del niño, enciéndelo un rato antes de

acostarlo, y si quieres dejarlo encendido, dejalo en modo económico, o programarlo con el

temporizador.
También es importante que los aparatos estén bien mantenidos, con sus filtros limpios, pues se acumula allí todo tipo de residuos que pueden causar enfermedades respiratorias.